Plaza Nueva

  • Diario Digital | miércoles, 17 de julio de 2019
  • Actualizado 15:33

TUDELA

Dos hermanos con una madre muy orgullosa

La Peña Moskera ha decidido entregar este año el premio Tabernero Popular 2019 a los hermanos Óscar y Jesús Visanzay, del Bar Moncayo II, en la calle Merced.

Los hermanos Óscar y Jesús Visanzay del Bar Moncayo II, Tabernero popular 2019
Los hermanos Óscar y Jesús Visanzay del Bar Moncayo II, Tabernero popular 2019
Dos hermanos con una madre muy orgullosa

Nos acercamos al número 1 de la calle Merced de Tudela para hablar con los hermanos Óscar y Jesús Visanzay que este año recibirán el homenaje a los Taberneros Populares que organiza la Peña Moskera. “Estamos muy agradecidos y es muy gratificante que te reconozcan por tantos años de trabajo”, nos dicen. “Los de la Moskera son buena gente, nos conocemos de toda la vida”.

Durante la entrevista aparece su madre, Josefina, quien vive en el piso de arriba y suele pasarse  a vigilarles, “aunque más me vigilan ellos a mí”, sonríe. Ya nos confiesa que “el orgullo de la familia es educarlos bien y estar siempre toda la familia unida para que todo vaya bien”. Ellos son dos de sus tres hijos, el tercero trabaja en Calahorra. Ella es parte fundamental del Moncayo II, las recetas de los pintxos son de su cosecha. 

Hablando con Óscar y con Jesús pronto nos damos cuenta de las tablas que tienen como camareros y del trato agradable y familiar que tienen con todos los que pasan las puertas de su Moncayo II y es que ya son 31 años con este bar. Moncayo II porque “el Moncayo I era con nuestros padres”, nos explica Óscar. “El Moncayo I se abrió en 1981. Mi hermano era más pequeño, pero yo por entonces salía del colegio e iba al bar y mis padres me decían que me metiese detrás de la barra”, recuerda Jesús.

Sus vidas están ligadas a este bar y son muchas las generaciones que han pasado y pasan a tomar sus pinchos y bebidas, “la clientela que tenemos es gente joven, que la conoces y estás a gusto trabajando con ellos”, dice Óscar. 

Los hermanos Óscar y Jesús Visanzay con su madre Josefina

Los hermanos Óscar y Jesús Visanzay con su madre Josefina

Cuando les preguntamos por cuál es el combinado perfecto de bebida y comida dudan entre el amplio abanico de posibilidades que se presenta en la barra. “Lo que más demandan es el foie y a mí me gustan mucho los típicos pinchos del rollito de jamón y queso o una croqueta, que están muy buenas”, sugiere Jesús. “Los fritos vienen todos del bar de abajo de mi madre, son todos caseras y al final son los pinchos que hemos mamado”, explica Jesús. Quien además añade que “hay otros pinchos de palomitas que lleva calabacín, otro de pimientos, de gambas... y un pincho de manitas que es muy espectacular y lo están demandando mucho nuestros clientes”. 

Con las fiestas a la vuelta de la esquina, ya sueñan con ganas con dos momentos: el homenaje que les hará la Peña Moskera el día 25 y las vacaciones que se cogerán a partir del 31. Mientras tanto, también disfrutan de la gente que pasa por el bar. “Son muchas horas de trabajo e intentas disfrutarlo con la clientela; y el poco tiempo que te queda lo utilizas durmiendo para poder continuar al día siguiente”, explica Jesús. “Al final todo el mundo de la hostelería nos lo pegamos trabajando y luego disfrutando con los clientes y pasándolo lo mejor que se puede. Aunque se meten muchas horas, porque solo es trabajar, lo intentas disfrutar lo máximo posible con la gente que se lo está pasando en grande”, dice Óscar.

Antaño el último día de fiestas era para los hosteleros, aunque esta tradición se ha ido perdiendo. “Ya no es tanto como antes, antes el último día salíamos todos los hosteleros y había mucha noche”, reflexiona Jesús. “Yo intento terminar el día para irme al día siguiente de vacaciones”, sonríe Óscar, y es que los 7 días de fiestas trabajando sin parar y a un ritmo frenético bien merece después unas vacaciones.

Y mientras llegan fiestas, mientras llega su homenaje en la peña Moskera, aprovechamos para pedirnos unas cañas y disfrutar de algunos de sus pinchos que llevan llamándonos desde que hemos entrado.