Plaza Nueva

  • Diario Digital | lunes, 26 de agosto de 2019
  • Actualizado 10:14

TUDELA

“Afortunadamente, no hay muchas incidencias en el encierro”

Arantxa Crucelaegui, Médico en Urgencias, cuenta cómo son sus fiestas.

Arantxa Crucelaegui, a las puertas del servicio de Urgencias
Arantxa Crucelaegui, a las puertas del servicio de Urgencias
“Afortunadamente, no hay muchas incidencias en el encierro”

Natural de Zaragoza y residente también en la capital aragonesa, la doctora Arantxa Crucelaegui, de 47 años, define al Hospital Reina Sofía de Tudela como su otra casa. Prácticamente lleva dos décadas trabajando en el centro ribero, aunque reconoce que apenas pisa la ciudad. “En fiestas generalmente tenemos más trabajo, aunque es muy variable”, explica.

¿Hay más intensidad en el trabajo de Urgencias durante las fiestas?

Es cierto que observamos más banalidades, más golpes… en el tiempo que llevo recuerdo que hemos tenido alguna urgencia delicada, alguna atención más complicada con los encierros. Hay más trabajo, de hecho hay un refuerzo de noche, pero las características del trabajo son parecidas. Sean o no fiestas, en verano cambia mucho la patología. 

¿Cuál es la situación más dura que recuerda?

Recibimos a un niño ahogado, que finalmente falleció. Coincidió con las fiestas de Tudela. Lo recuerdo mucho hoy en día, porque aquel niño tenía entonces 3 años, la misma edad que uno de mis hijos. Esas cosas se te quedan marcadas y aún actualmente es difícil olvidarlo.

Uno de los momentos en los que se redobla la atención son los encierros. ¿Se nota en el servicio?

En realidad no tanto. Afortunadamente, hay muchas menos atenciones que en encierros de otros lugares. Principalmente estamos hablando de traumatismos, golpes... es lo más usual.

Otra causa de atención que se repite durante estos siete días es la que tiene que ver con los abusos en la ingesta de alcohol.

Sí, aunque en estos casos tenemos que insistir en que no todas las intoxicaciones etílicas necesitan de atención hospitalaria. De hecho, la mayoría que nos encontramos a veces  entran en el perfil de atención por parte de Cruz Roja o Protección Civil. Otra cosa es un coma etílico o que la persona no responda a estímulos... pero debemos insistir en que no vengan todas las intoxicaciones etílicas al hospital.

Entiendo que, como ilustra en esos casos, no existe un buen uso del servicio de Urgencias por parte de la población.

Rotundamente no. No en el sentido de que no hay una conciencia de lo que son las urgencias hospitalarias.

¿Y eso como se puede cambiar?

Educando. Y diciéndoselo a los pacientes. Diciéndolo con educación pero diciéndolo, porque tenemos que concienciarnos de que es un sistema de todos. Trabajamos con un sistema de triaje que prioriza los casos de más gravedad para que tengan menos tiempo de espera, pero, aún así, cuando un profesional está 24 horas y atiende lo que le toca y lo que por definición de urgencia hospitalaria no le tocaría, eso tiene un coste personal. La gente tiene que ser consciente de eso.

¿Suele haber quejas por los tiempos de espera?

En general, es más propenso a la queja un paciente que es atendido por una sutura y se va con su problema totalmente solucionado que otro que está seis horas en una camilla y, por ejemplo, se encuentra fatal por los efectos de la quimioterapia. La gente más agradecida que he visto en mi servicio es la que peor está.

¿Cuántas horas puede llegar a durar un turno?

Los hay de 14 horas, de 24 si es con la UVI Móvil el fin de semana. Depende. Pero no es lo mismo el trabajo de un médico, que es más a pulsos, que el de enfermería, por ejemplo. Ahí sí que físicamente no paran. Aún así, una guardia es intensa, son muchas horas viendo la evolución, pasándolo mal...  la clave es ser ordenado y no acelerarse. Eso puede llevar a la equivocación.