• Diario Digital | Miércoles, 26 de Julio de 2017
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TUDELA

Última corrida en la plaza nueva (año 1841)

 El hospital vende la plaza de toros (año 1886)

Carteles de los años 1882 y 1883, los toros eran de ganaderos de la zona.
Carteles de los años 1882 y 1883, los toros eran de ganaderos de la zona.
Última corrida en la plaza nueva (año 1841)

La hoy plaza de los Fueros, entonces plaza Nueva, fue empleada como plaza de toros desde el año 1691 en que se dio la primera corrida, hasta el día 27 de julio de 1841 que se celebró la última. En ella se picaron de vara larga, banderillearon y estoquearon seis toros de Guenduláin y Lizaso, actuando como primer espada Francisco Arjona «Cúchares».

El Hospital y Junta de Beneficencia obtuvieron permiso, en 1841, para construir por su cuenta una plaza de toros, para lo cual se emitieron acciones de 25 duros con el 6% de interés, dando comienzo las obras en el camino de San Marcial y paseo de Invierno, en los locales ocupados actualmente por la Telefónica. En el año 1842 se inauguró la plaza con cuatro corridas los días 9 y 10 de septiembre. Los astados fueron de las ganaderías de Guenduláin, Pérez de Laborda y Zalduendo, para los diestros «Paquiro» y «Chiclanero», los diestros más sobresalientes de aquel momento. La corrida inaugural fue un éxito tanto de asistencia de público como económico para la empresa, la nueva plaza prácticamente se llenó y se obtuvieron unos beneficios de 38.080 reales.

 

Unas segundas fiestas y ferias en septiembre (año 1881)

Las cosas fueron transformándose y ante la poca categoría de los festejos que se estaban dando en la ciudad, y los carteles tan pobres que se ofertaban, el público no acudía a la plaza, por lo que unos cuantos aficionados, lograron promover una reunión entre el Ayuntamiento, Nuevo Casino Tudelano y Sociedades de Comercio, Industria y Propietarios, implicando a todos y acordando el realizar unos días de fiestas en Tudela durante el mes de septiembre en el que se diesen unas buenas corridas de toros, con carteles atractivos y figuras de primera línea. Incluso el Ayuntamiento por acuerdo del 25 de mayo de 1881 aprovechó la oportunidad de que se iban a dar estas corridas en septiembre, para inaugurar una Feria de Ganado del 1 al 11 de ese mismo mes, que perduró unos pocos años y decayeron en el mismo momento que se dejaron de dar corridas de toros en esas fechas.

Con el objeto de organizar las funciones de toros en septiembre se organizó una sociedad, cuyo presidente en el año 1881 era Joaquín Sagasti.

Por no poderla mantener el Santo Hospital, en agosto de 1886, en la sala consistorial, se celebró la venta a subasta de la plaza, la cual se la adjudicó Lino Frauca Belaunza por 50.375 pesetas, quien, tras introducir grandes reformas, tanto interior como exteriormente, la reinauguró en julio de 1887. 

Eran momentos en los que de alguna manera las fiestas comenzaban a celebrarse tal y como las hemos conocido más tarde, aunque lógicamente con muchos menos espectáculos que en la actualidad. Las ferias, garitas y puestos diversos se montaban desde el año 1877 en la calle Herrerías y no en la Rúa como antaño.

Daremos un repaso para ver qué hacían en el año 1887 en fiestas nuestros antepasados:

· Según consta, las fiestas comenzaron el día 24 a las seis de la mañana, hora en la que los gaiteros o dulzaineros recorrían las calles de la ciudad. Hemos de considerar, que en estos años todavía no había luz eléctrica en las calles y se aprovechaban las horas de luz desde el amanecer hasta que el sol se ponía, aunque por ser fiestas el horario de calle se alargaba un poco más.

En el programa oficial se indica, que las dulzainas debían de recorrer las calles de la forma acostumbrada, lo que nos indica que ya se venía haciendo desde hace tiempo. Por la tarde se señala un concierto en el paseo del Prado a cargo de la música municipal y gaiteros. 

· El 25 de julio de nuevo las dulzainas recorriendo las calles de la ciudad, nada por la mañana y por la tarde orquesta de la música municipal, lo que después conocemos como banda, acompañaba al Ayuntamiento desde la casa consistorial a la catedral, a donde acudía a rezar las vísperas de la patrona. Al oscurecer, después de la novena, y con la catedral a oscuras, se cantaba una solemne salve. De 9 a 10 de la noche la orquesta municipal y gaiteros tocaban en la plaza de Santa María y de 10 a 11 en la plaza de la Constitución (hoy plaza de los Fueros). 

· El día 26 a las seis de la mañana la orquesta municipal y los gaiteros tocaron diana por las calles. A las nueve la orquesta acompañaba al Ayuntamiento hasta la catedral para festejar a la patrona y después salir a las diez de la mañana en procesión. Como el día grande de las fiestas, por la noche a las nueve se programaron unos fuegos artificiales en la plaza de la Constitución, elaborados por el pirotécnico Francisco Marín. Se animó al vecindario a que este día y los siguientes pusiesen colgaduras en balcones y ventanas hasta las once de la noche, hora en que se debían retirar. 

· Para el día 27 el programa era similar de seis a ocho de la mañana la orquesta municipal y dulzainas debían de recorrer la población y a las once tocar en la plaza de la Constitución. A las nueve de la noche fuegos artificiales. En este día se daba una comida especial a los presos y a los asilados en la casa de Misericordia y enfermos del Hospital, que pagaba el Ayuntamiento. Los días 28 y 29 la orquesta municipal y dulzaineros tocaban diana como los días anteriores de 9 a 11 en la plaza de la Constitución.

· Los días 26, 27 y 28 se celebraban concursos de cucañas en la calle Herrerías, estableciéndose tres premios cada día para diferentes agraciados, consistentes en tres trajes de tela de lanilla. Se indicaba que ese año no habría quema del corcho.

La comisión de festejos propuso que se estableciese luz eléctrica los días 25 a 29, haciendo uso del motor del molino, colocando focos en el paseo del Prado, Carrera de las Monjas, Plaza de la Constitución y Herrerías. 

Como decoración festiva se colocaron maderos con gallardetes y escudos desde la plaza de la Constitución, Carrera, camino de Zaragoza hasta el paseo de Invierno.

En este año 1887 se lidiaron dos corridas, la primera el día 27 de julio a las cuatro de la tarde con toros de la acreditada ganadería del Conde Espoz y Mina, antes Carriquiri, y la segunda a la misma hora de la tarde el día 28 en esta ocasión con toros de Félix Gómez del Colmenar Viejo y actuando de espadas «Frascuelo» y Ángel Pastor. Este último en sustitución de «El Espartero» que es quien estaba en principio anunciado.

Los días 29 y 31 hubo a las cinco de la tarde en la plaza de toros, lo que llamaban en aquellos años una novillada, que no eran otra cosa que vaquillas para los aficionados. En este caso de la ganadería de los Señores Martínez y compañía, de Cascante.

En el Teatro Municipal hubo sesión todos los días, actuó una compañía cómico lírica que obtuvo un gran éxito. Se representaron Zarzuelas, sainetes y revistas.