• Diario Digital | Miércoles, 26 de Julio de 2017
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VIVIENDO LA FIESTA CON...

Sergio Iturre: “Ya de niño me negaba a que nos fuésemos de vacaciones en fiestas”

Unido a otros miembros de la junta, rejuveneció a una peña emblemática de Tudela como La Teba, de la que es presidente desde enero de 2016. Activo por naturaleza, dedicado laboralmente al trabajo social y al ocio y la música en sus ratos libres, su visión de las fiestas se basa en una idea fuerza: espontaniedad.

Sergio Iturre Carcavilla, presidente de la Peña La Teba
Sergio Iturre Carcavilla, presidente de la Peña La Teba
Sergio Iturre: “Ya de niño me negaba a que nos fuésemos de vacaciones en fiestas”

Es uno de sus primeros recuerdos de fiestas. No concretamente de hace 25 años, sino algo menos. Pero lo guarda en su retina con una precisión de reloj. “Nuestros padres dijeron que si nos íbamos de vacaciones. Y yo dije: ¿pero cómo nos vamos a ir si son fiestas de Tudela? Tendría 8 años más o menos”, cuenta Sergio Iturre. Este tudelano compagina su trabajo en el Centro Lasa con numerosas aficiones. Una de ellas la música. Otra, la cultura popular de la ciudad. Desde hace casi dos años da rienda suelta a esta pasión como presidente de la Peña La Teba, dentro de la que representa el relevo generacional que ha vivido en los últimos tiempos.

Iturre fue conociendo de primera mano la vida dentro de esta emblemática peña gracias a su padre, Jesús María Iturre ‘Puchero’, jotero y todo un referente en el mundo del folclore local. Al igual que él, la mayoría de los componentes de la nueva junta son hijos de socios. “Hace unos años, el anterior presidente, Fitín, fue introduciéndonos progresivamente en la junta para llevar a cabo el relevo. Toda esa nueva aportación de personas más jóvenes dentro de la asociación, que tiene una media de edad muy alta, fue vivida en cierto modo como un respiro”, afirma el actual presidente. Sergio reconoce que le motiva trabajar en su peña y en colaboración con las demás, aunque le quite tiempo. 

 

Las fiestas de antes

De las fiestas de antaño, las que vivía de muy niño, también tiene memorias que guardará para siempre. Las de las cenas con los amigos de sus padres en la calle Portal, junto a la peña, en las que invitaban a unirse a la mesa a algún sin techo y en las que, entre bocado y bocado, los más pequeños jugueteaban por las callejuelas adyacentes. También las de la Ofrenda Floral, la procesión o la Dorotea, la de antes, la que se alargaba hasta las 3 de la madrugada. “Aunque era muy crío, quería aguantar, iba con mis padres y cuando caía rendido, me quedaba dormido apoyando la cabeza en el capó de algún coche”, rememora. 

Ahora, por la noche, aguanta más, aunque reconoce que, como pasa a muchos con el paso de los años, ha ido tirando más hacia la fiesta de día. Ve en los jóvenes de su generación demasiada tendencia a desaprovechar las horas de luz. “En ese sentido, creo que las fiestas han cambiado bastante. Pocos de mis amigos de la cuadrilla disfrutan de los ratos del día, del vermú, la sobremesa… esperamos a descansar para luego salir más tarde. Antes no era así y, sin ser tampoco una crítica, creo que en ese caso no hemos cogido el relevo generacional de la época de nuestros padres”, dice. 

 

Más que un solo acto

Para Iturre, “las fiestas constituyen una semana en la que cambian las reglas o supuestos sociales básicos para transformarse por completo”. Y ahí entra la espontaneidad, el vivir las fiestas como algo en lo que surgen momentos diversos. “Hoy en día, nos preocupamos más de que se haga uno u otro acto, de que nos traigan o no ciertos atractivos, cuando es la propia gente la que hace la fiesta. Siempre digo que las fiestas no se las cargarán o las encumbrarán el Ayuntamiento, los bares o las peñas, sino nosotros mismos”, resume.

Para mantener esa chispa, en La Teba, sin introducir grandes innovaciones, la junta que él preside, con la colaboración del resto de socios, ha intentado compaginar los actos tradicionales con aportaciones más frescas, como el concurso de beber en bota o la puesta a punto de La Tragaldaba, una especie de disco-móvil que representa el quiosco de la plaza de los Fueros. También la comida de disfraces del día 25 previa a la corrida de toros. “Creo que, coincidiendo con este relevo, en líneas generales ha existido una renovación en el resto de peñas, además de coincidir con la creación de la federación”, destaca el presidente de La Teba.

A Iturre, cuando se le pregunta por el futuro, le gustaría que, dentro de 25 años, las fiestas surgieran de la unión de una sociedad “mucho más volcada”. “Ojalá que el mero hecho de ser fiestas nos haga salir a la calle sin necesitar ningún aliciente más que ese. Me gustaría que recuperásemos esa espontaniedad que se ha perdido”, afirma.