Plaza Nueva

  • Diario Digital | viernes, 19 de julio de 2019
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NAVARRA

La celebración de fin de año no tiene el espíritu religioso que inunda la Navidad

Si nos referimos a tiempos medievales, una cosa eran las costumbres populares y otra muy diferente las de los reyes y nobles. La Nochevieja o Cabodaino, como se le decía en tiempos pasados, popularmente no se celebraba, pero los nobles sí desarrollaban fiestas y juegos.

El alcalde de Tudela, Luis Campoy Zueco, felicitando la entrada del siglo XXI      en las campanadas de la nochevieja de 1999 donde se repartieron uvas
El alcalde de Tudela, Luis Campoy Zueco, felicitando la entrada del siglo XXI en las campanadas de la nochevieja de 1999 donde se repartieron uvas
La celebración de fin de año no tiene el espíritu religioso que inunda la Navidad

Si nos referimos a tiempos medievales, una cosa eran las costumbres populares y otra muy diferente las de los reyes y nobles. La Nochevieja o Cabodaino, como se le decía en tiempos pasados, popularmente no se celebraba, pero los nobles sí desarrollaban fiestas y juegos. Si nos situáramos primero a finales del siglo XIV, en los comienzos del reinado de Carlos III El Noble, concretamente en 1391, los días de Navidad eran de gran regocijo y animación. Para acompañar al rey y su familia, venían a Tudela además de su Corte, un buen número de nobles y acompañantes. El día Cabodayno o último día del año vinieron a Tudela 111 personas, incluido Leonel, hermano bastardo del rey.

De la fiesta y celebración a nivel popular de la Nochevieja no hallo referencias hasta el siglo XX, por lo que deduzco que en Tudela no se celebraba. Para ver si antes se hacía referencia a la entrada de un nuevo siglo, he repasado las actas municipales correspondientes a los meses de diciembre y enero de los años 1600-1601, 1700-1701 y 1800-1801, viendo que hicieron sesiones normales, sin referencia a celebración ninguna. 

Tampoco en los libros de cuentas municipales aparece reflejado ningún gasto en los cambios de siglos desde el XVI al XVIII, ni he encontrado anotada referencia alguna en ningún año, lo que nos certifica el que no se hacían celebraciones públicas. 

Igualmente, he repasado todos los periódicos de finales del siglo XIX y en ninguno de ellos aparece noticia a espectáculo ni celebración para esa noche. Sí consta, cómo la noche del 31 de diciembre de 1897 en el Centro de Agricultores y Ganaderos, que era un sociedad que había en la calle Herrerías, con gran número de socios y donde sabemos se daban bailes en la primera planta en carnavales y fiestas de San Ana, este día se dio una conferencia, sobre el tema de la Fiesta del Árbol que se trataba de organizar por primera vez en Tudela, lo que nos indica que ese día no había allí baile ni celebración. 

La primera conmemoración que conozco en la ciudad, se refiere al paso del año 1900 a 1901 porque se trataba del cambio de siglo, que se celebró en toda España. 

Termina el siglo más nefasto de la historia de España

No fue bueno el siglo XIX para España y por ende para la ciudad. Comenzó con la invasión de Napoleón y la Guerra de la Independencia; tres guerras civiles; la pérdida de los Virreinatos en América; el fracaso de la República y para terminar la pérdida de Filipinas, Cuba y Puerto Rico. En la mente de todos había angustia. El periódico local ‘El Anunciador Ibérico’ publicaba una poesía en el último número del año 1900 en la que decía “…porque me figuro yo que aunque pasen muchos siglos, no ha de haber generación que siglo tan desastroso, para esta pobre nación conozca, como el que pronto pasará a vida mejor”. El siglo XX lo comenzaba con un artículo en el que entre otras cosas decía: “¡Que el siglo XX borre por completo tu historia del siglo XIX! ¡Aúpa Tudela!”.

Celebración de la llegada del siglo XX

El Ayuntamiento, para dar esplendor a la entrada del siglo XX, organizó diversos festejos populares y, por la noche, música bailable en la plaza; así mismo, acordó que el día 1 de Enero se diese una comida extraordinaria a los asilados de la Real Casa de Misericordia y Hospitalillo de Huérfanos, a los enfermos del Hospital y a los presos de la Cárcel y Corrección. También librar de quintas a todos los varones hijos de la ciudad que naciesen el día 1 de enero de 1901, y en caso de que no naciese ninguno, se haría acreedor de esta gracia el primero que naciese en los días posteriores.

El niño sobre el que recayó la gracia del Ayuntamiento fue Ignacio Arano Yanguas, que nació el día 2 de enero en la calle Pelaires, nº 7. Pero no pudo ser eximido del servicio militar, ya que en los primeros días de este siglo Francisco Silvela levantó su voz en el Congreso, instituyendo el servicio militar obligatorio suprimiendo la redención en metálico.

El cabildo de Santa María comunicó al Ayuntamiento que había decidido celebrar la salida del año con función religiosa a las doce de la noche del día 31, por si se dignaba asistir a esta Santa Iglesia. El Concejo se sumó a la iniciativa acudiendo en pleno. Igualmente, en todas las iglesias de Tudela, para recibir el nuevo siglo, fue expuesto el Santísimo el 31 a las doce de la noche, permaneciendo así hasta días sucesivos.

El día 31 de diciembre se publicó un bando que decía así:

“D. Fco. Sánchez Assó, alcalde de esta ciudad, hace saber que el Ilmo. Cabildo y el Ayuntamiento, cada uno en su esfera, ha resuelto celebrar la salida y entrada de siglo y al efecto se invita al vecindario que por su parte ayude a dar el mayor esplendor al acto, iluminando sus edificios esta noche de 11 a 1, mientras se celebran las funciones religiosas en la Santa Iglesia Catedral, y colocando colgaduras durante todo el día de mañana”, señalaba.

Entrada del siglo XXI

Para conmemorar el final del siglo XX y la entrada en el XXI con un año de antelación, ya que el nuevo siglo no comenzó hasta el día 1 de enero del año 2001, el Ayuntamiento tudelano organizó una serie de actos y celebraciones desde el 16 de diciembre de 1999 hasta el 9 de enero del año 2000.

El acto de despedida del año 1999 y recibimiento del 2000 se llevó a cabo en la plaza de Los Fueros. La casa consistorial aparecía engalanada con un Belén de madera tallado unos años antes por el magnífico escultor Antonio Loperena, que se colocó en el balcón del primer piso, y una leyenda hecha con ramas y bombillas que decía «Feliz Siglo XXI». En los bajos de la casa consistorial, desde las 11 de la noche, a todos los asistentes se les repartieron bolsitas con doce granos de uva, para tomar uno con cada campanada de las 12, como ya es tradición realizar en las casas.

 El 31 de diciembre de 1999 se recibió en Nochevieja el siglo XXI con fuegos artificiales desde el colegio Elvira España, y con las campanadas en la plaza Nueva con uvas, y su repetición a los 3 minutos”

Cinco minutos antes de finalizar el año, entre música de villancicos, el alcalde de la ciudad, Luis Campoy Zueco, apareció en el balcón del Ayuntamiento, para desear a todos los tudelanos un feliz comienzo del año 2000. A continuación, el viejo reloj de la Plaza de los Fueros dio las campanadas, y los tudelanos presentes, además de comer las uvas, se felicitaron mutuamente. La fiesta continuó con una amplia colección de fuegos artificiales de gran altura, quemada desde los patios del colegio Elvira España, que pudo verse no sólo desde la Plaza de Los Fueros, sino en toda la ciudad.

Como anécdota de esta celebración, el reloj de la plaza de los Fueros repitió las doce campanadas a las 12 y tres minutos, por lo que muchos asistentes a la fiesta de fin de año, comieron dos veces las tradicionales uvas.

El primer bebé nacido en Navarra ese año 2000 fue una niña, que vino al mundo en el Hospital Reina Sofía con las campanadas del nuevo año. Hija del tudelano Luis Armando Gutiérrez Laplana y de Cleisiane Rodríguez de Jesús, brasileña de 24 años de edad, a la que se le puso de nombre Naiara (Nájera).

Fuegos artificiales festejando la entrada siglo XXI