Plaza Nueva

  • Diario Digital | viernes, 19 de julio de 2019
  • Actualizado 06:48

TUDELA

Zidane no fue ‘monsieur’ en Tudela

Zidane no fue ‘monsieur’ en Tudela

No eran precisamente pocos los que esperaban con ilusión y ansia la visita del Real Madrid Castilla al Ciudad de Tudela el pasado domingo. El filial merengue llegaba a la capital ribera para medirse al Tudelano, pero los focos se centraban en su entrenador. Zinedine Zidane, otrora Balón de Oro y figura del fútbol mundial, dejó con las ganas a muchos que esperaron para inmortalizarse con él.

Ya media hora antes del comienzo del partido, los aledaños del campo registraban una ocupación de las plazas de aparcamiento mayor de lo habitual los domingos al mediodía. Cuando los futbolistas del segundo equipo del Real Madrid salieron a calentar, llegó el primer mazazo. Zidane no saldría al césped hasta el momento preciso en el que fuese a comenzar el partido.

Seguridad privada

Ante la impaciencia generada, alrededor de una decena de aficionados de todas las edades y condiciones se acercaron a la parte más cercana al césped de la zona de Tribuna, junto a las escaleras por las que accede al campo el cuadro visitante. Hojas, bolígrafos, móviles y cámaras aguardaban la salida del ídolo francés, a quien justamente hasta este encuentro había rodeado la polémica por no tener el título de entrenador.

Zidane subió las escaleras como alma que lleva el diablo antes del pitido inicial. Pese a la insistencia de algunos que se resistían a marcharse de la ‘zona caliente’, la seguridad privada (dos guardaespaldas nada más y nada menos) dejó claro que no era el momento, además de controlar los movimientos de cualquiera, aún acreditado, que se moviera demasiado alrededor del técnico.

Al finalizar la primera parte, el ex futbolista del Madrid chocó la mano de contados hinchas que habían dejado sus asientos antes de tiempo.

Fue sólo al final del choque cuando el galo se detuvo brevemente y se hizo dos fotografías contadas con sendos niños. Algún que otro joven hincha incluso se atrevió a saltar al césped, pero fue inmediatamente repelido por la policía, que naturalmente cumplía su cometido. Tampoco los medios de comunicación pudieron siquiera recoger impresiones del entrenador del Castilla. El Real Madrid ofreció la versión de que nunca concede ruedas de prensa. “Ni en Tudela ni en ningún campo”, sentenciaron, justificando que “no es obligatorio”.

A los que no habían tenido suerte antes les quedaba la última oportunidad, la de la salida al autobús del equipo. Con vallas de protección, el alboroto duró apenas 15 segundos cuando Zidane hizo acto de presencia. Sólo se hizo dos fotos, pese a que le pedían decenas de ellas. Quizás fue por política del club, pero ‘Zizou’ dejó a muchos con auténtica cara de póquer.