• Diario Digital | Domingo, 21 de Octubre de 2018
  • Actualizado 22:46

ALFARO

El mazón de los pozos de captación de Alfaro resiste la crecida del río Ebro

La avenida extraordinaria ha saltado las defensas en otros puntos del Estajao o de La Roza, dejando decenas de fincas de cultivo y frutales anegadas

El temor se ubicó en el mazón mordido del Estajao, que protege las conducciones de los pozos de captación.
El temor se ubicó en el mazón mordido del Estajao, que protege las conducciones de los pozos de captación.
El mazón de los pozos de captación de Alfaro resiste la crecida del río Ebro

Ante la preocupación en toda la ribera por la crecida extraordinaria del río Ebro, los alfareños han estado este viernes muy pendientes del impacto de las aguas ante la defensa en el soto del Estajao, tras la que se ubican los pozos de captación del municipio.

Días atrás, y ante lo mordido en el mazón, el Ayuntamiento acometió el refuerzo de toda la curva, en la que choca el Ebro tras salir de un meandro. Por el temor de que pudiera terminar de romperse, Gobierno de La Rioja y Ayuntamiento recomendaron a los alfareños el jueves que hicieran acopio en empresas y viviendas de agua.

Por el momento, y una vez pasado el pico de la crecida a las 9 de la mañana a 2.682 metros cuadrados, el mazón ha resistido en el punto de los pozos de captación. Con todo, Ayuntamiento, Gobierno de La Rioja, Protección Civil y otras autoridades siguen muy pendientes de la evolución de la infraestructura mientras la crecida sigue pasando y se retira.

Porque la crecida sí ha desbordado unos 200 metros aguas abajo, donde el cauce de alivio habilitado en el 2015 ya no hace efecto expandiendo la lámina de agua y donde la defensa tiene cerca de un metro menos de altura. Ahí, el Ebro ha saltado el mazón, lo que ha provocado la inundación de todo el paraje del Estajao, anegando fincas de cultivo y frutales.

Más aguas abajo, donde desemboca el río Alhama y próximo al linde con Castejón, el mazón de La Roza tampoco ha aguantado, al igual que le ocurrió en las crecidas de febrero del 2015. También ahí han quedado decenas de fincas y frutales inundados, en un mar de agua que se extiende desde ahí y hacia Cadreita, Castejón, etc. ante el desbordamiento generalizado de las defensas.