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  • Diario Digital | jueves, 22 de agosto de 2019
  • Actualizado 10:56

RIBAFORADA

La falta de iluminación y la climatología adversa aumentan la fatiga y la somnolencia al volante

La falta de iluminación y la climatología adversa aumentan la fatiga y la somnolencia al volante

Consejos

La noche y la climatología adversa aumentan la fatiga y la somnolencia al volante, cuarta causa de mortalidad en las carreteras. Con la llegada de la climatología adversa y de los días más cortos, muchos conductores circulan con menos luz, reduciendo su visibilidad y, estadísticamente, aumentando la gravedad de los accidentes. Por eso, el RACE y la Asociación de Bebidas Refrescantes, ANFABRA, inciden en la importancia de los hábitos saludables al volante. Según distintos estudios, ante un largo desplazamiento, parar cada 150 kilómetros por la noche o cada hora y media, realizar unos estiramientos y beber un refresco, que mantiene los niveles de hidratación recomendados y aporta la glucosa necesaria para mantener la atención, ayudan a prevenir la fatiga y mejora el tiempo de respuesta ante un imprevisto.



Según los datos estadísticos correspondientes a 2011, durante los meses de invierno se produjeron el 45,5% de los muertos en carretera, de los cuales, el 8,2% fue por culpa de la fatiga o la somnolencia. Si se consideran los datos por luminosidad, el periodo del día con más baja intensidad de tráfico es, sin embargo, el más peligroso, computando el 39% de las víctimas mortales.



La falta de iluminación y la fatiga también afectan a la capacidad de reacción ante un imprevisto en la vía, como la irrupción de peatones en la calzada.



Por la noche, y sobre todo ahora en Navidad, los accidentes son más graves. Por ello se debe tener presente algunos elementos que pueden hacer aumentar el riesgo de sufrir un accidente.



Las condiciones climatológicas adversas, como la niebla, la lluvia, la nieve o las luces del amanecer y el atardecer, se suman a una menor luminosidad con el cambio de hora, haciendo más difícil la conducción, ya que disponemos de una menor cantidad de información por la falta de luz. Este hecho obliga a mantener un mayor nivel de atención, lo que provoca un mayor nivel de fatiga.



Una mala ventilación o una temperatura elevada en el interior del vehículo empeoran la comodidad para conducción.



Una falta de información por una iluminación deficiente. Por la noche se ve menos, se pierde la profundidad de visión, y se necesita de un mayor nivel de atención, lo que nos provoca un aumento de la fatiga.



Por la noche necesitamos reponer líquidos para evitar la deshidratación provocada por el ambiente seco del habitáculo.

Su cuerpo reconoce las horas habituales de descanso y puede sufrir somnolencia al volante. Modifique la hora de salida para evitar los ciclos de sueño.



Ante cualquier síntoma de somnolencia, pare a descansar o incluso a dormir en el camino.



Por la noche o con climatología adversa, prevea con más antelación las posibles situaciones de riesgo (retenciones, pasos de peatones…) y aumente la distancia de seguridad.



Si va a salir de viaje, descanse toda la noche. Dormir menos de seis horas triplica el riesgo de sufrir accidentes en la carretera.



Evite salir de viaje nada más terminar de trabajar.



Evite comidas o cenas copiosas antes y durante los desplazamientos. Tampoco beba alcohol, ya que el consumo de cualquier tipo y cantidad tiene efectos sobre la conducción.



Tomar medicamentos puede provocar somnolencia, y algunos pueden tener efectos directos sobre la visión o la coordinación. Consulte con su médico antes de emprender un viaje.



No baje la guardia en los desplazamientos cortos. El desfallecimiento por cansancio o sueño puede llegar incluso en trayectos de poco recorrido.